Club de Gimnasia y Esgrima La Plata

Francisco Varallo

1928
Varallo en el equipo de 1928
abajo, el segundo desde la izquierda

Apodo: Pancho y Cañoncito.
Fecha de Nacimiento y Lugar: 5 de febrero de 1910 en La Plata.

El histórico Francisco Pancho Varallo

Sus comienzos: Comenzó en el club del barrio, llamado "12 de Octubre", de la Liga Platense y ahí jugó entre 1924 y 1927. Jugó unos partidos de prueba en la tercera de Estudiantes pero aunque quisieron adquirir su pase el club 12 de Octubre no lo permitió (eran de Gimnasia).
Juega a prueba un partido para Gimnasia (contra Nuevo Mundo de la Federación Platense) y convierte 7 goles (ganó Gimnasia 8x1). A los pocos dias debuta ante Tiro Federal de Rosario, partido que pierde Gimnasia 1x4. Esto fue en el año 1928.

Varallo fué campeón con GELP en el 29 y una estrella a nivel mundial

En 1929 sale campeón con GIMNASIA y luego ya juega en la selección nacional en el primer mundial disputado en Uruguay en 1930. Al año siguiente pasa a Boca Juniors ya como jugador profesional. Jugó en el club de la rivera hasta 1938.
Ficha personal:
Trayectoria como jugador: Gimnasia (1928-1930), Vélez Sarsfield (gira por América en 1930), Boca Juniors (1931-1939).
Partidos jugados: 293. Gimnasia (40), Vélez Sarsfield (27), Boca Juniors (210) y Selección Argentina (16).
Goles: 215. Gimnasia (12), Vélez Sarsfield (16), Boca Juniors (181), Selección Argentina (6). Título en Gimnasia: Asociación Amateur Argentina de Football, en 1929.
Títulos en Boca: 1931, 1934 y 1935.
Ultimo partido: 3 de diciembre de 1939, en cancha de Chacarita Juniors, Boca Juniors 1 - Ferro Carril Oeste 0.
Selección nacional: Jugó 16 partidos (6 goles).
Títulos en la Selección: Copa Juan Mignaburu (15/8/1935). Copa América 1937 (1/2/1937).
Trayectoria como DT: Boca Juniors, divisiones inferiores (1940-1943), Gimnasia (1957-1958).
Entrevista del diario "Hoy" de La Plata(Junio 8, 2000):Francisco Varallo recuerda...
Mito, historia viviente, son palabras que pueden definir en parte lo que significa Francisco Varallo para el fútbol argentino. Pancho puede acreditar en su cuenta del recuerdo nada más y nada menos que los galardones de ser el único sobreviviente de la final Uruguay-Argentina del primer Mundial de la historia, es el máximo goleador de la historia de Boca, con 181 goles, y además jugó en el equipo de Gimnasia que salió campeón amateur en 1929. Casi nada.
-¿Cómo empezó a jugar?
-A los doce años, en el club 12 de octubre, de la Federación Platense. Ahí me acuerdo que me preguntaban de quién era hincha y yo era loco por Racing. A los 14 años pasé a la Cuarta, que estaba en diagonal 74 y 22, donde jugué un año. Después me llevaron a la Primera y jugué con mis tíos durante un año, porque en el club jugaban casi todos mis parientes.
-¿Cuándo se fue a Gimnasia?
-A los 17 años, en el año 1928. Aunque antes de eso me vinieron a buscar los de Estudiantes.
-¿Cómo?
-Sí, vino el presidente de Estudiantes. Me probaron en un partido que jugué para la Segunda en un amistoso contra Estudiantil Porteño, en la cancha de Estudiantes. Hice cuatro goles y ganamos 6 a 1. Jugué otro partido más e hice otros cuatro goles. Después enfrentamos a Everton, en 60 y 20, y metí otros tres goles. Era la locura para la gente de Estudiantes. También me dieron un empleo como encuadernador.
-¿Por qué no siguió?
-Cuando les pedí el pase a los del club, no me lo dieron porque eran todos de Gimnasia.
-¿Y qué pasó?
-Entonces, después me probaron en Gimnasia. Los mismos del 12 de Octubre hablaron con los dirigentes. Jugué un partido en la cancha del Lobo contra Nuevo Mundo (equipo de la Federación Platense). Ganamos 7 a 1 y yo hice seis goles. En la semana, Iturrería, que estaba en la comisión directiva, me dice ‘Varallito, dame una fotografía, que te voy a sacar en El Argentino (diario), el domingo debutás en contra Tiro Federal de Rosario’. Nooo, yo me quería morir, no quería. Tenía 17 años y se fue todo el barrio a verme. No quería entrar a la cancha y mis compañeros del club me empujaron para que entre por el túnel, porque me daba vergüenza. Perdimos 4 a 1, pero jugué un partido bárbaro con el negro Curell, que era número ocho, el insider derecho, que en aquel tiempo me llevaba diez años. El, Bachi, Morgada, Scarpone eran jugadores que ya estaban por dejar el fútbol y jugaron conmigo.
Llegó el Lobo campeón
-¿Cómo fue la campaña del ‘29?

-Una cosa linda. Fue una de las primeras alegrías que tuve en el fútbol. Después, me designaron para el Seleccionado argentino.
-¿Cómo era ese equipo?
-Yo empecé a jugar en Gimnasia a mitad del año ‘28. En el ‘29 cuando salimos campeones, recuerdo que fue una cosa de locos. Nos llevaron en andas de la estación de trenes hasta el estadio, después de ganarle a Boca en la cancha de River por 2 a 1. Fue mucha gente de La Plata, Berisso y Ensenada. Siempre digo que de Gimnasia tengo recuerdos muy lindos. A veces acá se enoja alguna gente de Boca, porque quieren que hable de Boca, nada más. Cuando me hacen reportajes, me preguntan por Boca y yo salgo siempre con Gimnasia, porque fue mi primer amor. Uno lo recuerda con cariño a Gimnasia, fueron los primeros pasos que di y salimos campeones también. Yo en el fútbol tuve suerte, porque en una trayectoria corta, porque me lastimé la rodilla, siempre gané campeonatos.
Golpes y sentimiento
-¿Cómo era cuando venía a La Plata?

-El día que Gimnasia se paró en la cancha y se dejó ganar en 1933 contra San Lorenzo (el 8 de octubre de 1933, el equipo era El Expreso) me la vi mal. Yo no venía nunca los domingos a La Plata y ese día le pegaron a Viola un pelotazo y venía con un ojo tapado, no veía nada y entonces lo acompañé. ¿Para qué?... En el mismo coche comedor del tren, me vieron los hinchas de Gimnasia. Y cuando me bajé del andén me agarraron a trompadas y a patadas. Ellos no entendían lo que yo sentía por Gimnasia, era todo lo contrario. El hincha es así.
-En ese campeonato, ¿lo robaron a Gimnasia?
-A veces uno no quiere hablar, porque jugó en un club grande y el grande se come al chico, siempre lo digo. Siempre los que llevan las de perder son los clubes chicos.
-¿En la segunda fecha del campeonato de 1931 perdieron con Gimnasia?
-Esos partidos yo no los quería jugar. No quería venir a La Plata, cuántas veces me zafaba... Me gritaban, me decían de todo. No podés jugar contra el club en donde vos naciste.
-¿Después le metió 4 goles?
-La desgracia que pasó es que en la segunda rueda, yo no quería jugar y me pusieron igual. Ganamos 5 a 0 y yo hice cuatro goles. Ahí vino la cagada. No me corría nadie, no me marcaban y que se yo.
Tenía que meter los goles.
-¿Los festejaba?

-Nooo. Ni un gol, nada. Eso lo vieron los hinchas. Eso quedó marcado.
-¿Mira fútbol por TV?
-El fútbol lo llevo metido adentro, escucho los partidos, los veo, grito, me peleo con mi señora.
-¿Para quién hincha?
-Para Gimnasia, para Boca y veo jugar a Estudiantes y también hago fuerza, me gusta que vaya adelante.
-Cuando juegan Boca y Gimnasia, ¿para quién tira?
-Uyy, Dios mío, si te digo la verdad... Yo a Gimnasia lo quiero mucho, mirá que hay bronca en mi casa. Vos tenés que ver lo que es la familia. Mis nietas me dicen: "abuelo, hablá de Boca". Sabés lo que pasa, cuando debuté en Gimnasia, se fue todo el barrio a verme. Pero deseo... que empaten, así quedamos en paz.
La gira con Vélez en 1930
Luego de terminado el Mundial de 1930, Francisco Varallo formó parte de una gira de Vélez por América. Esta se desarrolló por Mendoza, Chile, Perú, Cuba, México y Estados Unidos. El equipo de Liniers partió el 30 de noviembre de 1930 y regresó el 27 de abril de 1931. Jugó 27 partidos, de los cuáles ganó 20, empató 5 y perdió 2, uno de ellos contra el Fall River (de EE.UU.). Convirtió 84 goles y le hicieron 32. Viajaron 27 jugadores. Veinte de Vélez y siete refuerzos, entre los que estaban Varallo (Gimnasia), Bernabé Ferreyra (Tigre), Paternoster (Racing), Volonté (Platense), Díaz y Perusch (Newell’s), Chidinini (Federación Tucumana). El goleador fue Bernabé Ferreyra con 32 goles y Varallo marcó 16 tantos.
En esa gira me acuerdo que tenía mal el pasaporte y me tuvieron preso en Cuba por tres días y hasta que no arreglaron los papeles en la Argentina no me soltaron. Pero no fui preso solo, me puse a llorar, y vinieron presos conmigo Paternoster y el masajista. Luego, recuerda que cuando estaba en Chile, me llegaban telegramas para que viajara a Francia, donde iba a estar Gimnasia. Pero yo no quería viajar sólo, me pegué un jabón. No, no quise ir, se acuerda Pancho.
También fue entrenador
Don Pancho, luego de abandonar el fútbol en 1939 estuvo como entrenador de las divisiones inferiores de Boca. Luego se alejó del fútbol y estuvo en el partido peronista cinco años, cuando dejé el fútbol conseguí trabajo en Trabajo y Previsión, en Perú 190, me empleó un gran amigo que me quedó de Boca: Juan Carlos Parodi, recuerda.
Pero enseguida le picó nuevamente el bichito del fútbol. Sabés de lo que me acuerdo y que no se me va a borrar jamás, cuando estuve esos dos años (1957-59) como entrenador de Gimnasia, que nunca los nombro y no me puedo olvidar de todos los jugadores que yo tuve.
Como Maravilla, Diego Bayo, Schandlein, Smargiassi, Alfredo Martínez. En fin, con todos esos chicos que yo tuve del año ‘57 al ‘59. No los nombro nunca, pero los recuerdo siempre, dice Pancho.
Después explica cómo era la situación del club en esa época. En esos años agarré a Gimnasia como un padre, porque no quería ser el entrenador. No estaba convencido, practicaba con los chicos. Pero entrenar a los grandes mucho no me gustaba. Agarré por Durán (el presidente), por Zoroza y los de Arriba Gimnasia, que me lo pidieron. Tuve la suerte de que Gimnasia se salvó de irse al descenso. Y al otro año me fue mal y me retiré.

Pancho Varallo

No lo alcanza ni Patoruzú
-¿Qué es ser el máximo goleador de la historia de Boca?

-Un orgullo que no me lo saca nadie. Hasta ahora soy yo.
-¿Cómo se hace el pase a Boca?
-Fue triste, yo no me quería ir de Gimnasia. Me daba lástima. Me acuerdo que me vinieron a ver los dirigentes. Me ofrecieron 5 mil pesos y 800 pesos de sueldo por mes. Yo ganaba 10 pesos por domingo en Gimnasia, así y todo les dije a mi padre y a mis tíos "no, no me voy". Entonces, ellos les pidieron 8 mil pesos y 800 pesos por mes. Tanto hicieron que firmé para Boca. Después, como salió todo bien, me dieron 2 mil pesos más. Esto porque me consagré en Boca, iba por las calles de Buenos Aires cuando salimos campeones en el ‘31 y la tenían todos conmigo.
-¿Cómo fue el primer Boca-River del profesionalismo?
-Ganaba River 1 a 0 en la cancha de Boca. Me hicieron un penal, lo pateé, me lo atajaron, el árbitro lo hizo repetir, le pegué de vuelta y después de varios rebotes metí el gol. Los de River se fueron de la cancha en señal de protesta.
-¿Había pica entre la gente?
-Era una risa, en la Boca había un café Las Camelias, que era de ellos, de River. Y El Bodegón era de Boca. Quedaban justo enfrente. Se insultaban y se hacían chistes de un café al otro.
-¿En la cancha cómo era?
-Los hinchas se gritaban de tribuna a tribuna. También había cantos. Yo le decía a la gente, el jugador que no juega en Boca es porque es un ñañita, un mujercita. Porque entrabas en la cancha de Boca y el pasto se movía, ¿sabés lo que era el griterío?. Ahora mismo vos ves esa gente... te levanta, la hinchada de Boca te hacía jugar. A lo mejor vos no tenías ganas y tenías que jugar porque esa gente es grandiosa. Para mí, como la hinchada de Boca no hay.
La tristeza y la alegría
Mi mayor tristeza fue cuando perdimos el Mundial del 30 contra Uruguay en Montevideo. Creía que lo habíamos ganado, el primer tiempo los teníamos entregados a los uruguayos. En el segundo me lastimé, Monti se achicó, el Gallego Arico Suárez también y quedamos con ocho hombres. Para mejor entre ellos estaba Evaristo que era un fideo, a quien le iba a dar una patada. Los únicos que iban al frente eran Peucelle, Stábile. El Gallego Arico Suárez empezó a jugar fuerte y le dieron un trancazo y se acabó el también. Para la gente fue una frustración, me acuerdo que habían ido varios barcos llenos de hinchas, uno de los cuales lo había fletado Gimnasia, dice Varallo de aquella final perdida por 4 a 2 en el estadio Centenario de Montevideo.
Llegó la revancha
No hay mal que dure cien años, dice el dicho. Corría el año 1933 y se jugaba un amistoso en Montevideo contra Uruguay y esa fue la mayor alegría que tuvo en el fútbol. Me designaron para la selección y a la noche me acuerdo que yo andaba por las calles de Buenos Aires con Cherro. Compré la Crítica y ahí leí que me habían convocado. Pero también decía que yo estaba mal elegido, porque no podía ser que Bernabé Ferreyra y Varallo jugaran juntos. Que tenían que estar o uno o el otro. Digo ‘h.. de p..., en la cancha se ven los pingos’, porque yo era así, tenía mucho amor propio. En el partido, faltando diez minutos hago el gol. Me lo gambeteé a Nasazzi, la paré y le di de punta y entró en el ángulo. Ah, gritaba como un loco y me sacaron de la cancha. En el banco yo estaba deseando que terminara y por ahí Zito agarra la pelota, se gambeteó a cuatro y la colocó al ángulo, pasa la pelota rozando el poste y se va afuera. Todos se agarraronla cabeza y yo también, pero de contento porque lo había errado. Entonces me dije: ‘tomá h.. de p..’ (por el periodista de Crítica), se acuerda Pancho.


© Angelo Clerici